Nuestra historia

30 años dedicados a los vacacionistas…  

Todo comenzó en 1986 cuando Gustave Groebli vio en esta árida tierra, viejas parcelas de viñas, a 5 km del mar, el sueño de crear un pueblo de vacaciones atemporal: un paraíso dedicado a las familias y los amigos, para vacaciones con plena camaradería, donde todo está diseñado para hacer la vida más fácil de los vacacionistas y ofrecer una multitud de actividades, entretenimiento y servicios en el lugar.

Desde el inicio, Gustave Groebli crea una verdadera afinidad entre los equipos de empleados y los vacacionistas. La marca de la primera caravana que se puso en alquiler era “Dragonner”, y es de ahí donde La Dragonnière toma su nombre.

 

En 1995, Karl, hijo de Gustave, se hizo cargo, en línea con las ideas vanguardistas de su padre. Muchas inversiones se hacen para satisfacer la demanda de los turistas. Un desarrollo que es acompañado con un enfoque comprometido y que le permite al camping obtener la Etiqueta Llave Verde que hace referencia a su política dirigida al medio ambiente. La afiliación al Grupo Sunêlia en 2006 le ofrece a la propiedad nuevas perspectivas, especialmente la de poder beneficiarse de la experiencia de un grupo a favor de un enfoque sólido de calidad.

En 2011, La Dragonnière dio la bienvenida a su 1ra Área de Lujo y en 2013, ganó su 5ª estrella.

 

En 2017, Thomas, toma las riendas de la propiedad, impulsado con la misma pasión que su tío y su abuelo tenían antes que él, guiado por esta visión común de un camping amigable y siempre muy afín a sus vacacionistas.

 

La Dragonnière es esta historia, la nuestra, pero también la suya, que nos cuenta cada temporada…

La de los enamorados que se conocieron aquí, que nunca se separaron y que ahora retornan cada año con sus hijos.

La de los abuelos, clientes históricos de la propiedad, que hoy transmiten su amor por el camping a sus nietos.

• La de los adolescentes que aquí se encuentran cada verano y que llegaran juntos a la adultez.

La de la familia que se hace amiga de sus vecinos y vuelven a reformar los mismos vecindarios cada verano.

La de Denis e Isabelle, una pareja de restauradores del norte de Francia, clientes fieles que venían de vacaciones cada verano con su hija, que ahora son responsables del restaurante La Terrasse hace ya muchos años.

También la de aquellos clientes que vienen, después que han vacacionado en otro lado, seducidos por los nuevos servicios de un camping en constante innovación.

 

 

Gracias por escribir las páginas más hermosas. Y que la historia continúe…